La covid-19 es una enfermedad altamente contagiosa. Desde incluso antes de que se declarara la pandemia, expertos y autoridades sanitarias de todo el mundo lo han repetido hasta el cansancio. Sin embargo, hay personas que han estado expuestas al virus en determinadas circunstancias y que, afortunadamente, no lo han contraído. ¿Quiere decir que hay infectados que contagian menos? ¿Depende más del huésped o de las condiciones del ambiente? Si bien aún no hay respuestas acabadas, la bibliografía científica es abundante y se barajan numerosas hipótesis al respecto.
En Tucumán, la cuestión ha ganado una mayor relevancia tras la confirmación de que existe circulación viral comunitaria. “Hay muchos factores en juego a la hora de establecer por qué algunos pacientes contagian más que otros”, sostienen en el Ministerio de Salud que dirige Rossana Chahla.
Según los especialistas consultados por LA GACETA, uno de esos factores -y tal vez el principal- es el de la carga viral. “Es la cantidad de virus que hay en una muestra. Con el VIH se mide en sangre y con la covid, en las secreciones respiratorias”, define el infectólogo Gonzalo Tomás. “Es a cuánto virus me enfrento durante el momento del contagio”, amplifica su homóloga Carla Serrano.
Y, justamente, no todos los infectados por el coronavirus presentan la misma carga viral. “Se cree que hay variantes del virus que generarían una mayor carga. El nivel de contagio depende de los factores ambientales y de los genéticos del huésped; incluso de la gravedad con la que se manifiesta la enfermedad”, explica el médico.
¿Cuestión de síntomas?
La comunidad científica ha llegado al consenso de que tanto los sintomáticos como los asintomáticos pueden transmitir el virus SARS-CoV-2. “Pareciera que ambos tienen una similar carga viral, pero no está claro si contagian con la misma magnitud. Un paciente que tose elimina más gotas y eso juega un rol muy importante en este caso”, examina Tomás.
Serrano se expresa en una línea semejante. “Quien tose, por ejemplo, tendría una mayor carga viral y un inóculo alto. La persona que está cerca, si no se cumplen todos los cuidados, tendría entonces una mayor posibilidad de contagiarse”, evalúa la infectóloga. Además de la cuestión sintomatológica, menciona enseguida otros factores que influyen en la propagación de cualquier patología infecciosa. “Algunos son específicos del huésped; otros, de la persona que la ‘recibe’. Hay determinados receptores, valores genéticos, características en las superficies de las células...”, manifiesta.
En el caso de la covid-19, el tiempo de exposición entre una persona enferma y una sana es fundamental. “Por eso se habla de la distancia social. Los factores ambientales son determinantes; en un lugar cerrado hay siempre más posibilidad de transmisión”, insiste Serrano. “La concentración de personas siempre facilita el contagio y la tasa de ataque. Así, se multiplican los casos secundarios a partir de un caso índice”, destaca Tomás al respecto.
Los “supercontagiosos”
A diferencia del VIH -mencionan los dos expertos-, el diagnóstico de la covid-19 es cualitativo y no cuantitativo. ¿Qué quiere decir? Que el análisis PCR (hisopado), por lo general, mide si hay virus o no, y no cuánto (a menos que sea en una investigación). Sin embargo, hay situaciones en las que la técnica llega a demostrar que la carga viral es alta. Así lo sostiene Claudio Strasorier, infectólogo que se desempeña en La Rioja.
“Se observa aquí, tras dos meses de circulación viral sostenida, una gran cantidad del inóculo en las pruebas. Si bien el PCR informa por sí o por no, en el diagnóstico hay una ‘zona fronteriza’ que marca un punto de corte, y vemos que se está superando significativamente”, puntualiza. Según su criterio, el virus en Argentina ha mutado hacia una cepa “más infectante pero menos letal”.
La aparición de brotes grandes, de ese modo, puede estar ligada a la presencia de “supercontagiosos”: personas que presentan una mayor carga viral y que dispersan más la enfermedad. “En ese caso hablamos de virulencia y de individuos cuyos organismos tienen una mayor capacidad de replicar el virus. Depende del huésped y de la posibilidad de recepción del virus”, dice Serrano. Por su parte, Strasorier considera que, además de las características personales, los “supercontagiadores” lo son por sus funciones: una persona infectada que va de un lado a otro crea más focos. “El virus se disemina mucho en las reuniones. Por eso es importante sostener una conducta ética y cuidarse”, pide.
Más factores del huésped
Hasta hace poco, se contemplaba la posibilidad de que los hipertensos o aquellos pacientes que toman fármacos que aumentan el número de receptores de la enzima convertidora de angiotensina 2 -que utiliza el virus para ingresar a las células- tendrían un mayor riesgo de infectarse. “Podría llegar a tener un papel como factor del huésped, pero no es determinante. No hay demasiada evidencia científica al respecto”, observa Serrano sobre la hipótesis. “No sería un elemento que dé más posibilidades de adquirir la enfermedad”, concuerda Tomás.
Por último, los tres “covidólogos” hacen énfasis en un aspecto comprobado: los infectados ya excretan el virus en las 48 horas previas al inicio de los síntomas, y más durante la primera semana.